Las recientes declaraciones del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, han generado tensión internacional. En una entrevista, el funcionario calificó al Gobierno cubano como “un gran problema” para Washington, insinuando posibles acciones similares a las emprendidas contra Venezuela.
Rubio, de raíces cubanas, aseguró que la influencia de La Habana en Caracas es evidente, señalando que los guardias que protegían al presidente venezolano Nicolás Maduro eran en su totalidad cubanos. Estas palabras se producen después de que Miguel Díaz-Canel manifestara públicamente su rechazo a las acciones ilegales de EE.UU. en territorio venezolano.
El mandatario cubano advirtió que su pueblo está dispuesto a dar “hasta su propia sangre” en defensa de Venezuela, lo que intensificó la confrontación discursiva entre ambos gobiernos. La amenaza de Rubio marca un nuevo capítulo en la relación conflictiva entre Washington y La Habana, con implicaciones directas en la región.


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